La lluvia en Sevilla es una puta mierda

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Voy a reconocerlo, soy un alma inquieta. Antes de que la crisis me hubiese dado tanto por culo, solía viajar bastante por España. Cada vez que me agobiaba mucho y podía permitírmelo, ordenaba mis calzoncillos por formas y mi camisetas por colores, los metía en una maleta y me iba de viaje. Mis destinos siempre han sido muy variados, desde pueblos pequeñitos, ciudades donde tenia varios amigos con casa, etc, etc. Esos viajes eran regeneradores, porque aunque fuesen muy cortos, me servían para desconectar a varios niveles. No estoy hablando de unas “vacaciones”, esto era algo muy diferente.

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Si tengo que remorar un destino donde el clima me arruino bastante la experiencia, sin duda me acuerdo automáticamente de las dos veces que fui a Sevilla. La primera vez, fui en plena ola de calor. La segunda vez, fui en mitad del puto diluvio universal, ¿No me crees?, pues sigue leyendo.

Estaba yo en uno de mis colapsos mentales, me sobraban unos eurillos y Sevilla parecía el lugar perfecto para despejarme. Ademas, estaba: EL HOMBRE, y no un hombre cualquiera, EL HOMBRE MÁS JODIDAMENTE MAJO QUE YO HABÍA CONOCIDO EN MI VIDA. Resulta que yo era pobre, pero pobre con recurtilla, de esa que se te junta después de un combo santo+cumpleaños+QueNietoMásGuapoTengoLeche. Así que no existía una mejor inversión de aquel dinero, que irme a Sevilla un finde con EL HOMBRE MAJO, y volver a mi hogar el lunes. Así que agarre mi maleta de fines de semana, vertí mis calzoncillos más bonitos, me monte en un Talgo y solo tuve que esperar seis horas y media para llegar a mi destino. Una vez allí, todo fue JACKPOP y canciones new wave. El problema llegaría al día siguiente.

Para que entendáis un poco mejor mi situación; Me había gastado casi todo el dinero en comprar los billetes, una de las noches fui a cenar fuera con EL HOMBRE MAJO (me negué a que el pagase todas las puñeteras tapas) y me había sobrado la simbólica cantidad de; UNO, EURO (Lease con la voz de la “caja amiga” del Alcampo).

Total, que yo tenia el tren por la mañana, pero EL HOMBRE MAJO, no podía acompañarme, porque tenia que irse a currar. Así que esa mañana, me levantó, se despidió de mi y me deseó un buen viaje. La cosa es que a mi aun me faltaban unas horas para salir e ir (andando, ofcorse) a la estación de trenes. Y al final, opte por lo más lógico en mi; ponerme 40 alarmas al móvil y dormir unas dos horicas más (ERROR). Supongo que ya sabréis lo que me paso… EL JODIDO MÓVIL (No voy a olvidar el modelo en toda mi maldita vida) PALMO DE REPENTE, y yo me levante, pero tenia exactamente unos cincuenta minutos para llegar a la estación de autobús, montarme en el Talgo, volver a disfrutar de otras seis maravillosas horas de viaje y volver a mi casa… Como es lógico, entre en pánico, como cuando te dicen; no creo que volvamos a recibir más ese articulo.

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Me encantaría poder decir; gracias a dios, se me ocurrió un plan genial. Pero no, nunca he trabajado bien bajo presión. Agarre mi maleta, salí pitando por la puerta y me encontré con que estaba chispeando. Pero yo no tenia tiempo que perder, así me puse rumbo a la estación de trenes. Cuando estaba ya a punto de morirme de un colapso nervioso, vi a una parada de taxis ABARROTADA DE PERSONAS CON MALETAS Y BULTOS (No lo he comentado, pero mi viaje fue en plena “vuelta universitaria”, esa que se da cuando ya están listos los turrones), Me acerque a aquel grupo de personas y pregunte si se dirigían a la estación de trenes, un alma caritativa me dijo que si, que iban en grupo, se juntaban allí y de ese modo, les salia más barato a todos. Así que viendo toda la gente que estaba allí abarrotada, decidí tener poca vergüenza por primera vez en mi vida, colarme en un taxi y salir por patas cuando me dijesen de pagar. Total, mi maleta era enana y podía llevarla en el asiento, el plan era PERFECTO.

A día de hoy aun se me cae la cara de vergüenza al pensarlo, pero quiero que os pongáis en mi pellejo: A: no tenia ni un duro, B: estaba en una ciudad donde no podía pedir ayuda a nadie, C: Mi móvil estaba muerto, y con él, toda mi agenda D: NADIE de mi familia sabia que estaba en Sevilla, todos se pensaban que estaba en el pueblo de una amiga aquel fin de semana. Conclusión, que como soy gilipollas, pues al final me arrepentí, opte por el teatro y entre aquella lluvia chispeante, le conté mi situación a aquel grupo de gente que esperaba el taxi.

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Para mi espanto, a ninguno le dio lastima mi relato, así que aquella panda de desgraciados, decidió ignorarme (Uno incluso me miro con mala ostia, desde aquí me cago en tu madre, si que sigues vivo) Yo ya no sabia que hacer, el factor cara dura ya no podía usarlo por aquel arrebato de conciencia y aquel chispeo empezó a apretar y convertirse en lluvia. Solo podía recurrir a una cosa… ponerme en el borde de la carretera y… si, lo estáis suponiendo bien, HICE AUTOSTOP.

La lluvia empezó a apretar, yo estaba como un tomate y quería morirme con violencia. Mientras levantaba el dedo, decidí intentar trastear el móvil, para tener que evitar cruzarme con alguna mirada. Para mi sorpresa, EUREKA, el jodido móvil se encendió y me dejo meterle el pin. Yo ya estaba maquinando otro plan, cuando de repente, escuche la bocina de un coche. Levante la mirada, y allí estaba mi ángel salvador, dentro de un Peugeot color burdeos, había una señora mayor, teñida de rubio, que me indicaba con la mano a que me montase en su coche. No lo dude ni un minuto y me monte corriendo, en cuanto entre en el Peugeot, la señora me pregunto: ¿Donde vas, guapo?.

Por primera vez en toda la mañana, me sentí tranquilo, hasta que mire la hora en mi recién encendido móvil, y vi que tenia 20 minutos justos para llegar a la estación. Se lo dije a la mujer y me contesto tan tranquila: la estación esta un poco lejos, pero tranquilo, iré todo lo rápido que pueda.

Deje el móvil en la guantera, con miedo a que si lo volvía a tocar mucho, el cabrón decidiese morir otra vez. A continuación, voy a poneros todo lo que recuerdo de la conversación que mantuve con mi ángel de la guarda

Puri: ¿Como te llamas, guapo?

Yo: INSERTNAME

Puri: yo me llamo Puri ¿te vas de viaje?

Yo: no, vuelvo a mi ciudad, eso si llego a tiempo.

Puri: Veras como llegas, yo tampoco soy de aquí, soy de Dos hermanas, pero he venido hoy a comer con mi hijo, que si vive aquí. Llevo toda la mañana de tiendas y estoy un poco aburrida ya (no se como lo hizo, pero con aquella charla tan estúpida, conseguí sonreír un rato)

(Más charla que no recuerdo)

Puri: ¿Si que esta lloviendo fuerte, no? (Y por primera vez desde que me monte en el coche, me di cuenta que afuera estaba cayendo el puto diluvio universal, y yo más que mojado, ESTABA COMPLETAMENTE EMPAPADO Y MUERTO DE FRÍO)

Conclusión, al final llegue a la jodida estación de trenes, me despedí de la señora como pude y cuando estaba saliendo por la puerta, para mojarme de nuevo, escucho; ¡CHICO!. Me había dejado el móvil en la guantera, y Puri me lo lanzo, como si dentro de ella hubiese una jugadora de béisbol.

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Metí el móvil en mi bolsillo y salí CORRIENDO COMO SI ME FUESE LA VIDA EN ELLO. El trayecto hasta la puerta fue corto, pero a pesar de ello, volví a notar como me mojaba hasta el alma. Seguí corriendo a la vía donde estaba mi tren, o más bien tenia que estar, porque cuando llegue, mi tren ya no estaba. Yo estaba empapado y me acababa de caer una bomba emocional. No se ni como pude pensar ante tal catástrofe. Pero automáticamente, se me ocurrió que si enseñaba mi billete, quizás me diesen otro. Me acerque a la ventanilla y allí me encontré con otra señora taquillera, que cuando le explique mi situación, esta me empezó a contestar como una abuela que reprende a sus nietos.

Taquillera: Como ya tenias un billete comprado, solo tienes que pagar 6 euros.

El mundo se me vino encima otra vez, ¿6 euros?, ¡SOLO TENIA UN EURO!, ¿Qué hacia yo ahora?. Así que dije: “vale” con la misma efusividad de un zombi de walking death y me di la vuelta, en busca de un sitio donde sentarme. Mientras me iba, la amable taquillera me dio otra noticia aun peor: yo de ti compraba el billete ya, que si te retrasas mucho, tendrás que comprar uno completo.

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Me derrumbe en el primer banco que encontré, estaba mojado, tenia frío, no sabia como volver a mi casa y ya estaba pensando en la histeria de madre cuando llamase humillado, para decir que tenían que venir a por mi a Sevilla. Y entonces, SE ME ENCENDIÓ LA BOMBILLA: EL HOMBRE MAJO. Saque mi móvil del bolsillo y respire aliviado cuando vi que aun estaba encendido, como no quería jugármela, saque una libreta y un bolígrafo (Parte FUNDAMENTAL, de todos mis equipajes) y apunte el numero de mi amigo, use el euro que me había sobrado y me acerque a unas cabinas telefónicas (aun no existía el whatsapp…) metí el euro, marque muriéndome de vergüenza, y cuando mi amigo descolgó su teléfono, le hice un resumen más o menos por encima.

Yo: ¿Te viene muy mal traerme seis euros a la estación?

Hombre majo: dentro de una hora y media me dan el descanso, ¿Puedes esperar?

Yo: hombre, no creo que el siguiente tren salga ya, pero la taquillera me ha dicho que como tarde mucho, tendré que pagar todo el billete otra vez.

Hombre majo: Pues veré que puedo hacer

Finalmente, me metí en el cuarto de baño y me cambien de ropa, no es que me hubiese mojado, ES QUE ME CAMBIE DE CALZONCILLOS Y TODO, madre mía, ¿Cómo pude mojarme tantísimo? Estoy seguro de que si me meto ahora mismo en la ducha de mi casa y me quedo quince minutos bajo el agua, no salgo ni la mitad de mojado que aquella vez. Una vez seco, volví a hablar con la taquillera y le pregunte que a que hora salia el siguiente tren y si podía comprar el billete una hora y pico más tarde: La señora me confirmo (otra vez en plan reprimenda) que sí, y volvió a explicármelo todo, como si al haberme cambiado de ropa y al haberme secado un poco el pelo, me hubiese convertido en un cliente nuevo. Avise al hombre majo por SMS, de que podía esperar al descanso, y me senté de nuevo en un banco. Estaba mucho más tranquilo, pero dentro de mi había mucho arrepentimiento por no haberle pedido el teléfono, o el email, a Puri (era una señora mayor, pero era TAN ENROLLADA, que seguro que también era moderna)

Finalmente mi hombre majo llego, medio cabreado y medio descojonado. Me dio un billete de 20 €, y se negó a que le devolviese la vuelta. “Por si te hace falta en el trayecto”, dijo con toda la majeria que solo él tiene. Tampoco quiso darme un numero de cuenta para que yo le ingresase el dinero en mi ciudad, así que podríamos decir, que aquel fin de semana, fui más Julia Roberts que nunca. El hombre majo, se quedo conmigo hasta que tuvo que volver al trabajo, yo monte en mi tren y no he vuelto ir a Sevilla, por miedo a que si vuelvo, esta vez no pueda salir de allí ni de coña.

Con esta aventura, tres cosas cambiaron en mi vida para siempre:

1º: La necesidad de sonreír SIEMPRE, al ver un Peugeot de color burdeos.

2º: Nunca he vuelto a viajar con el dinero justo

3º: Viajar te demuestra, que aun se puede creer en la amabilidad de los extraños

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likeboyblue

Hello, I'm Blue, Alexander Blue. 25 years old (well I'm not sure, what year are we?), i´m blond (very blond) and Spanish (Like La isla bonita) What are my hobbies? possibly you

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